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Ecología de materiales II: La madera del paraíso ecológico, al infierno de la deforestación


Troncos de árboles cortados

Los árboles absorben CO2 y una hectárea de bosque de pino puede producir entre 2 y 10 metros cúbicos de madera al año. ¿Pero es suficiente para considerar la madera como un material ecológico? ¿Cuál es la función de los bosques? ¿Producir madera para nuestro uso o albergar vida y servir de casa para otros seres vivos que no somos nosotros?

La madera es probablemente el material más bello y versátil de todos los que usamos, pero hacernos las preguntas correctas es clave para diseñar de la manera más consciente y sostenible.



 Algunas de las especies de árboles más utilizadas para la fabricación de madera alrededor del planeta.
Imagen 1. Algunas de las especies de árboles más utilizadas para la fabricación de madera alrededor del planeta.

De pino, de roble, de nogal, de haya, de caoba, de teca o de cedro. Hay tantísimos tipos de madera como tipos de árboles conocemos y por el momento se cuentan al menos 70.000 especies diferentes. Decir madera es un genérico porque cada tipo tiene sus características. Más resistentes, más blandas, más rígidas y estables, o todo lo contrario y algo muy importante, con un tiempo de crecimiento diferenciado y procedentes de diferentes tipos de ecosistema. Estas condiciones hacen que tanto su uso como su impacto ambiental sea radicalmente distinto.


De manera que la madera puede representar al material ecológico por antonomasia o convertirse en un crimen ambiental imperdonable.

Así pues, plantar árboles en áreas deforestadas seguro que es una buena opción y obtener materiales con baja huella de carbono al cabo de algunas décadas es una estrategia alineada con los objetivos del desarrollo sostenible. Sin embargo, talar los bosques primarios tropicales jamás puede ser una opción. O peor aún, introducir especies ajenas, en monocultivo y certificar FSC la explotación industrial con lo que se da a entender la sostenibilidad del proceso, cuando de sostenible no tiene nada.



Tableros de madera certificada FSC.
Imagen 2. Tableros de madera certificada FSC.

Los árboles son los seres vivos más longevos de la tierra. Crecen muy lentamente y en su maduración forman el característico tronco hecho de un superbiomaterial compuesto de celulosa y lignina que llamamos madera. 


Históricamente la madera ha sido el material más importante de la humanidad, sin cuya presencia habría sido imaginarse la evolución de las personas tal cual la conocemos.

Casas, transportes, muebles, incluso el mismo fuego… la base material de todas las sociedades está de una manera u otra relacionada con la madera. De hecho, su importancia como material la podemos encontrar en su propia etimología. Madera viene del latín materia y a la vez materia procede de mater, madre. La madera como genérico de material y el material como madre de la humanidad. Y es que si las sociedades antiguas se expandieron por todo el planeta gracias a que la madera podía flotar y permitió la fabricación de precarias balsas. Y transportaron a grandes distancias mercancías y personas sin esfuerzo gracias a la rueda, por supuesto fabricada de madera. Y se calentaron y cocinaron alimentos gracias al poder calorífico de la madera que alimentaba el fuego.



Balsas de bambú utilizadas aún en la actualidad para transportarse por el río en Vietnam.
Imagen 3. Balsas de bambú utilizadas aún en la actualidad para transportarse por el río en Vietnam.

La madera es resistente, no requiere de grandes máquinas para trabajarla, ni tratamientos térmicos. Es accesible, es cercana y si se obtiene correctamente puede ser inagotable. Crece sin necesidad de energía, no emite humos y el verde de sus hojas siempre sienta bien. Pero los árboles no son fábricas. Los árboles son parte del bosque y el bosque es el hogar de otras formas de vida, animales, plantas y microorganismos esenciales para que el planeta continúe vivo y saludable. Los bosques son ecosistemas ricos en biodiversidad que regulan las condiciones climáticas del planeta, filtran aire, regulan la humedad, mantienen el suelo saludable y tantas otras funciones. Sin embargo, es indudable que como material genera un bajo impacto ambiental si su producción se gestiona correctamente. Existe el argumento extendido de que al hacer productivo el bosque mejora su mantenimiento y crecimiento. Y es un hecho que, en las zonas templadas del planeta, donde ya no existen bosques originales como Europa y América del Norte, las masas forestales están creciendo a un ritmo importante. Todo es fruto de la acción humana. Sin embargo, en los cinturones tropicales, donde se concentran los bosques y selvas primarias, por la misma acción humana el ecosistema está en retroceso.


Los grandes pulmones del mundo, los grandes reservorios de biodiversidad están disminuyendo y es una amenaza a la estabilidad del planeta tanto o más seria que el incremento de temperaturas del cambio climático.


 En mayo del 2020 ostenta la segunda tasa más alta de deforestación de la última década: la Amazonía perdió 649 kilómetros cuadrados de selva nativa, según el Sistema de Alerta de Deforestación del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon)
Imagen 4. En mayo del 2020 ostenta la segunda tasa más alta de deforestación de la última década: la Amazonía perdió 649 kilómetros cuadrados de selva nativa, según el Sistema de Alerta de Deforestación del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon). Autor de la imagen: Felipe Wernec


Los mil materiales de la madera: derivados y aprovechamiento en cascada


A la madera le pasa como dicen del cerdo: se aprovecha todo. Y existe de manera regulada el llamado aprovechamiento en cascada de productos forestales. Es una planificación en la que los restos de un proceso sirven de alimento para el siguiente. Así, para obtener listón de madera maciza, se genera como residuo ramas y corteza, que es aprovechado en bioenergía, para ganadería o compostado para obtener abono para agricultura. Del mismo listón quedan restos que son astillados y pasan a la industria del tablero, mientras que el serrín puede emplearse para pulpa de papel o bioenergía. La madera, una vez usada en formatos como el tablero o el alistonado tratado, barnizado o pintado, es difícilmente reciclable por las colas y productos añadidos. En cambio, la madera sin tratar como la utilizada en palets o boninas industriales sí que es posible transformarla en nuevos materiales como los tableros aglomerados, que normalmente contienen al menos un 30% de material reciclado precisamente procedente de estas fuentes.



 Obtención de listones de madera maciza mediante la técnica del aserrado.
Imagen 5. Obtención de listones de madera maciza mediante la técnica del aserrado.

Planta de biomasa, en la que se utilizan los residuos de la industria forestal para generar energía.
Imagen 6. Planta de biomasa, en la que se utilizan los residuos de la industria forestal para generar energía.


La madera como material renovable y los riesgos de la buena prensa


No debería considerarse sostenible un producto hecho de madera que dure menos que lo que el árbol ha tardado en crecer.

Es muy simple. Si cortamos más árboles de los que crecen, el recurso inicia un descenso en el stock. Por eso, debe estar armonizada la tasa de presión al recurso respecto a su renovabilidad natural. Hay alguna especie de crecimiento superrápido como el chopo empleado en la producción de tablero que tarda unos 15 años en madurar, pero otras como el haya o el roble necesitan al menos 100 años para poder ser transformados en su preciada madera. Por eso, en arquitectura con una durabilidad de décadas y décadas, la madera puede ser el material más eficaz y ecológico. Durante la vida útil de una vivienda, el bosque vuelve a regenerarse. Sin embargo, en otras aplicaciones como cajas de verdura con una función que no se alarga más de una semana hay serias dudas de que ambientalmente sea una buena opción. Al pensar en sostenibilidad, no se puede olvidar que el factor tiempo es tan importante como cualquier otro contaminante.


Decir que el hecho de usar madera en un mueble lo hace sostenible es puro greenwashing.


Diferentes piezas de mobiliario en las que la madera es el material principal.
Imagen 7. Diferentes piezas de mobiliario en las que la madera es el material principal.

Mientras que en los años 80 y 90 el uso de la madera se asociaba directamente con la deforestación y se encontraba de frente con el incipiente ecologismo, en la actualidad se ha consolidado la idea de la madera como sinónimo de ecológico. El argumento de que es la “era de la madera” y que nuestro mundo sostenible lo será si lo fabricamos de madera, es una simplificación que a priori presenta ciertas problemáticas. En primer lugar, que las soluciones de talla única nunca son buenas consejeras. Y en segundo lugar que depende. La madera, como todo en la vida, tiene sus virtudes y sus defectos dependiendo de su contexto. Celebremos la diversidad, también en los materiales, y seamos conscientes de que un material sostenible lo es según su aplicación, su explotación y su diseño y no únicamente por su propia naturaleza.


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