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La ecología: nuestra gran cuestión de diseño y de vida

Actualizado: 25 ene




En el siglo XXI entramos de lleno en la era del “ecologuismo”.



¿Qué significa ecología? Etimológicamente, procede del griego oikos-logos. Oikos=casa y logos=conocimiento. Y esa casa es naturalmente el planeta. ¿Y cuáles son ladrillos? Tenemos una atmósfera, una geosfera y una hidrosfera. Los clásicos elementos: aire, tierra y agua. Y de la conjunción de las tres y gracias a la energía del sol (que sería el fuego) el resultado es la vida: la biosfera. Ecología es OiKos, pero también es Logos. Conocimiento. Tradicionalmente, se ha considerado que la vida en la Tierra es posible gracias a su tamaño y distancia del sol. Pero realmente no es exactamente así, sino que es la propia biodiversidad del Planeta la causa de que la vida se mantenga y prospere. Como relató James Lovelock en su Hipótesis de Gaia, es la vida la que permite la vida. Así pues, la característica más importante de nuestro planeta es poseer una biosfera formada por ecosistemas que son los catalizadores del resto de esferas: atmósfera, geosfera e hidrosfera.



Imagen 1. La relación entre geosfera, hidrosfera y atmosfera da lugar a la vida, la biosfera. A la vez, la vida, influye en el conjunto de relaciones planetarias. La ecología es la ciencia que estudio las diferentes relaciones e interdependencias que se dan en los ecosistemas.


La biosfera utiliza los elementos químicos y físicos de todas ellas para generar nueva materia tanto orgánica como inorgánica, esencial para que todo funcione y la vida viva. Podemos pensar en el oxígeno como elemento básico para la vida. Un elemento que no “existía” en nuestro planeta desde su origen y que tampoco está relacionado ni con su tamaño ni con su distancia del sol, sino que es dependiente de la presencia de plantas. Si los seres vivos respiramos oxígeno para vivir es porque los organismos fotosintéticos (plantas y fitoplancton), como resultado de su actividad metabólica, generan un residuo que es el oxígeno. Un elemento químico sobre el que se ha desarrollado la inmensa mayoría de seres vivos, incluidos, por supuesto, nosotros. Y así podríamos continuar con un sinfín de relaciones interdependientes en que la actividad de la vida permite que la propia vida sea posible mediante un sistema de infinita complejidad y belleza.



La ecología se basa en estudiar esa relación entre seres vivos y medio físico que hace que el planeta se comporte como un gran sistema en un equilibrio dinámico imparable.



Imagen 2. Los impactos ambientales generados por la actividad humana puede afectar tanto al suelo como al agua y al aire, degradando la composición físico-quimica que mantiene los ecosistemas. A la vez, si las especies son eliminadas, la calidad del resto del ecosistema se ve afectada.



Las personas, como seres vivos que somos, formamos parte de esa biosfera, aunque con una peculiaridad que nos diferencia del resto. En nuestro proceso de evolución y desarrollo como especie hemos creado un entorno propio, regido en parte bajo nuevas reglas que llamamos “tecnosfera”. Desde que se desarrolló la capacidad del diseño en el homo habilis, el proceso de transformación del ecosistema ha sido de tal envergadura que se ha llegado a influir en el equilibrio físico-químico del Planeta que está provocando una perdida de biodiversidad tan importante que puede llevar a poner en peligro la vida tal y como la conocemos. La utilización de energías exógenas al ser humano como es el fuego, ya sea procedente de la madera, carbón o petróleo, ha permitido desarrollar materiales y el diseño de artefactos de una funcionalidad extrema. Ha dado lugar a la construcción de esa tecnosfera con una serie de efectos en el mundo natural que ahora ya sabemos que es imprescindible corregir.



Los diferentes procesos realizados desde que la materia es parte del ecosistema hasta que se usa en forma productos da lugar a efectos sobre el medio ambiente que se denominan impactos ambientales.



¿Qué pasa cuando la atmosfera se ve modificada por la alteración en la concentración y presencia de sustancias gaseosas con efecto invernadero como el CO2 o acidificantes como el SO2? ¿Qué ocurre cuando la extracción de materiales inertes supone una degradación del terreno y causa su erosión? ¿Y cuándo los vertidos a agua alteran su composición básica a causa de los procesos de fabricación? Pues en última instancia lo que sucede es que la biodiversidad disminuye.



Imagen 4. La explotación de los recursos, como la extracción de minerales, genera impactos en el paisaje y en los ecosistemas de manera directa



Si se altera la composición de los ecosistemas, su capacidad de albergar vida se ve afectada y, por tanto, se empeoran las condiciones del entorno para mantener saludable la propia vida. ¡La de los demás y la nuestra! Lejos de consideraciones morales, los impactos ambientales tienen un efecto negativo en el ámbito puramente humano, social y económico. Cuando el conocimiento del entorno aún no era suficiente como para entender la trascendencia de las acciones humanas en su viabilidad, el ecologismo, era el movimiento que defendía que otra manera de hacer era necesaria. Pero a día de hoy, ya no podemos considerar los impactos ambientales únicamente como una cuestión moral o de ideología.


En nuestros días la ecología debe ser ciencia y conocimiento.


Rigor y determinación en la toma de decisiones políticas, de diseño, económicas y en todos los ámbitos sociales. En el siglo XXI entramos de lleno en la era del “ecologuismo”. Que la sostenibilidad no sea una cuestión únicamente de ética y de convencimiento, sino de conocimiento, estudio y razones. La evaluación de la huella ambiental es el primer paso para entender dónde, cómo y cuanto impactan las actividades humanas en general, como las de las empresas y el diseño en particular. Y una vez entendidos los impactos, es precisamente el diseño una de las principales estrategias para la mejora ambiental, para avanzar hacia una transición a la sostenibilidad efectiva y que económicamente y socialmente sea beneficiosa. Materiales, energía y residuos son magnitudes imprescindibles para que el diseño y el producto sean reales. Cómo se utilizan, como se gestionan y como se evitan son las claves para que ese diseño sea sostenible, para que la actividad empresarial y personal sea viable en términos ambientales en el corto y en el largo plazo.

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